lunes, 18 de abril de 2011

ELEMENTOS CONSTITUTIVOS DE LA CULTURA DOMINICANA

Cristóbal Colon realizó el encuentro de culturas en la isla de Santo Domingo el 5 de diciembre del 1492, poniéndole el nombre La Isabela. (Las Casa, Bartolomé de; (1965). Historia de las Indias (en Spanish). México: Fondo de Cultura Económica.
La colonización, caracterizada en principio por el modo de producción minera a partir del 1493 y más tarde –agotado éste- por el azucarero, obligó al conquistador a introducir desaparecida la mano de obra indígena, al negro africano en calidad de esclavo.
La presencia del negro en la isla se remonta a los primeros años de su descubrimiento. Sabemos que ya en 1503, existían en la Española esclavos suficientes como para rebelarse, ya que el gobernador Nicolás de Ovando se quejaba de las fugas y malas costumbres que los africanos daban a los nativos, con quienes convivían en sus refugios.

Los esclavos traídos, procedían de diversas tribus de África y, por tanto, pertenecían a culturas diferentes. En las primeras épocas esos esclavos eran ladinos, es decir, nacidos en España y cristianizados, pero a medida que el comercio se intensificaba y las autoridades de la colonia reclamaban más mano de obra para las plantaciones y otros quehaceres, se permitió la introducción de negros bozales, importados de África.
El negro africano llegó en calidad de esclavo y fue quien completó, con su trabajo, la actividad del español conquistador. Es la esclavitud la que marca, la presencia del negro en la isla. El negro llegó a América con sus culturas. Transportado a un hábitat que no era la suya y en la que se encontraba en una posición de absoluta subordinación social. El negro africano vio destruida su organización tribal y política, sus formas de vida familiar y, en fin, todas sus estructuras sociales originales. El español, sólo permitió que el negro trajera consigo sus creencias y valores, debiendo sujetarse, a una sociedad distinta a la suya e impuesta por su amo blanco.
Aun cuando el negro tuvo como escenario un hábitat similar al existente en la costa occidental africana, las características impidieron que aquellos pudieran mantener intactas sus culturas. La sacudida violenta y el régimen de opresión a que fueron sometidos, ni siquiera les dejó utilizar sus técnicas con el nuevo ambiente. De ahí que, en la actualidad, tal como dice Bastide (1969), no puede hablarse de civilizaciones o culturas africanas en América, sino de culturas negras o más bien de rasgos, restos de esas culturas.
Desde la aparición de la obra de Nina Rodríguez, con la obra literaria de Jorge Amado (Tenda dos milagres, 1969), un número considerable de especialistas han venido a estudiar los vestigios culturales negro africanos en el Nuevo Mundo, las aportaciones del hombre de color continúan siendo ignoradas.
Hasta hace poco, y sólo de pasada, se hacía referencia, en términos peyorativos, a ciertos aspectos del África “salvaje” y “supersticiosa” incrustados, como un tumor maligno, en las entrañas del alma dominicana.
Para los afro americanistas, Santo Domingo constituye un campo de trabajo virgen, no sólo por la escasez de investigaciones hasta hoy, sino por las excelentes condiciones sociológicas que el país ofrece.
Taínos
El término taíno significa ‘bueno o noble’ en arahuaco.
Los taínos ocuparon todas las Antillas Mayores y las Bahamas. Desarrollaron una cultura basada en la producción agrícola que les permitió realizar una apreciable actividad artesanal en barro y madera. Además, fueron excelentes escultores porque confeccionaron artefactos ceremoniales de gran expresión artística.
La última migración fue la de los Caribes, que llegaron a ocupar todas las Antillas Menores, que todavía no se habían asentado en Puerto Rico y la isla de Santo Domingo, a la llegada de los españoles. Aparentemente los macoriges o macorizes (singular, macorix) y ciguayos, que ocupaban la Península de Samaná y el Norte de la Isla, Velóz Maggiolo, Marcio (1972). Arqueología Prehistórica de Santo Domingo. Singapur: McGraw-Hill Far Eastern Publishers. Eran grupos arahuacos diferentes a los Taínos que llegaron unos 600 años antes de la llegada de los europeos. Vega, Bernardo (1980). Los cacicazgos de la Hispaniola. Santo Domingo: Museo del Hombre Dominicano.
La siembra, la caza y la pesca eran sus actividades y estaban acaudillados por los caciques que tenían, incluso, poder judicial. La palabra cacique proviene de la persona que tiene casa o casas. Según Sven Loven “Orígenes de la Cultura Taína”, el cacique en tiempos de Colón era sólo el jefe de una región y se daba el caso de que muchos de ellos ni siquiera conocían el mar.

Los pueblos primitivos desconocen la música pura, cantos, instrumentos, formas coreográficas…, no pueden estudiarse separados del conjunto al cual pertenecen. En las culturas de este tipo, de carácter homogéneo, todos los elementos se interrelacionan. Cada concomitente cultural no se explica en si mismo, sino como parte de la totalidad. (Bernarda Jorge, La Música Dominicana Siglos XIX-XX, Pág. 16)

Ya hacia 1560, apenas quedaban algunos grupos dispersos de indígenas, sin mayores consecuencias para el progreso que daría nacimiento al hombre dominicano. A diferencia de otros países de América, Santo Domingo no presenta en la actualidad el nuevo tipo étnico común a otras latitudes del continente: el mestizo.
De la cultura Taína restan muy pocos remanentes y estos corresponden sobretodo a los aspectos materiales de la misma. Hay que advertir, por lo demás, que varios de esos aspectos perduraron a través del esclavo africano, quien los hizo suyos y los incorporó a sus costumbres y hábitos de trabajo.
Los Areítos, no sólo eran baile y canto, Fernández de Oviedo los definió como ¨Cantares y bailes en los cuales los indios recordaban ¨las cosas pasadas y antiguas¨. Tenían lugar por ¨placer…-.¨älguna notable fiesta¨, pasatiempo¨, ¨fiestas generales, así como por una victoria, vencimiento de los enemigos, casándose el cacique o rey fuese comúnmente de todos (…) ¨
En los areítos se mezclaban los sexos, aunque algunas veces podían ser de hombres solamente y otras de mujeres. Lo bailaban tomados de las manos o brazo con brazo ensartados.
Desde el momento mismo del descubrimiento de la Española, cuando Colón y sus acompañantes entran en comunicación con los aborígenes, tiene lugar un proceso más o menos complejo de relaciones raciales y culturales.
Así, por ejemplo, cuando los Taínos empezaban a extinguirse, los negros habían logrado dominar la técnica del cultivo de la yuca y la preparación del casabe. A través de los esclavos africanos, los Taínos trajeron a nuestra cultura el cultivo de rosa, cuya quema y tala de árboles serían luego continuadas por los plantadores azucareros.
Otros elementos importantes de la cultura Taína que subsistieron son: Instrumentos como la canoa, la hamaca, el caracol usado como trompeta para dar avisos- y la cuchara de higüero.
Técnicas como el sistema de pesca denominado barbasco o “encandilamiento”, el ahumado para la conservación de las carnes, la cestería, especialmente mediante el empleo de cuerdas de cabuya y la petaca de yagua, el encendido de hornos de carbón, la utilización de la piel de ciertos peces para limpiar y rayar vegetales, etc.
Productos agrícolas como la batata, la yautía, la jagua, el jobo, el maíz, el lerén, el maní, forman parte de la dieta dominicana.
El historiador Manuel Antonio García Arévalo, considera que los Taínos mostraron una gran especialización en cuanto a la obtención de alimentos, a la capacidad de seleccionar materias primas y a la confección de artesanía, de variedad y calidad fueron enmarcadas por los de más grupos étnicos dentro del contexto indígena cultural del área del caribe, así como el área amazónica.
El mundo espiritual del Taíno apenas dejó huellas en la cultura criolla, y las pocas muestras se hallan fuertemente sincretizadas con las creencias y ritos cristianos-africanos. Podemos citar, la sacralización de ciertos caciques Taínos, elevados a la categoría de luases o divinidades del panteón vuduista; las supersticiones relativas a las hachas indígenas, popularmente conocidas como “piedras de rayo” y el mito de la ciguapa, entidad femenina que camina con los pies al revés. La mayor aportación del Taíno a la cultura dominicana hay que buscarla, en algunas palabras del lenguaje que forman parte del habla criolla.
Listado de palabras Taínas que están incluidas en el diccionario de la Real Academia de La Lengua Española.
Anón, areíto, arepa, barbacoa, batata, batey, bija, bohío, boricua, cacique, canoa, carey, caribe, casabe, cayuco, coyuco, comején, conuco, dajao, fotuto, guagua, guanikeyu, guaraguao, guasábara, guayaba, güiro, hamaca, huracán, hutía, iguana, jagua, jatibonicu, jíbaro, macana, macuto, naiboa, nigua, orocobix, piragua, quemí, sabana (sin acento), Taíno, tiburón, yaguasa, zunzún.
Otras palabras de origen Taíno son:
Caculo, cemí, maíz, chin-chin, choreto, guatibirí, jobo, manigua, mime, nagua, ñame, yautía.
La rápida desintegración de los valores de la cultura Taína tras el impacto civilización europea, no permitió que los elementos artísticos de las producciones Taínas subsistieran dentro de los nuevos estamentos de la sociedad criolla, que se gesta tras el periodo colonizador. Sólo el aspecto utilitario de las artesanías, por su funcional adaptación a nuestro medio ecológico ha traspasado las fronteras del tiempo, teniendo aún vigencia en muchas de las manifestaciones costumbristas y folklóricas nacionales. No obstante, el arte dominicano contemporáneo posee una cantera inagotable de inspiración y reflexión en los ejemplos arqueológicos de nuestras culturas primitivas.
El Dr. José de Jesús Álvarez Perelló, mediante estadística, estableció que existe en el dominicano el componente indio de una proporción del 17%, con 43% del componente negroide y 40% del componente blanco. El Merengue, música y baile de la República Dominicana, Pág. 30 Bernarda Jorge, plantea que trabajos recientes acerca de la cultura, Taína extendida por La Española, Puerto Rico, casi toda Cuba, Jamaica, el Archipiélago de Las Bahamas y otros territorios alrededor de las grandes Antillas, al momento del descubrimiento, advierten con particular insistencia acerca de que su influjo en la cultura actual de los pueblos antillanos sea quizás mayor de lo que se ha considerado.
Los estudios del Dr. Pedro J. Ferbel Azcarate, estadounidense, sobre la supervivencia de la cultura Taína en la República Dominicana, sugieren que hay herencias culturales significativas de origen Taíno que han persistido hasta hoy. Esta herencia, junto a las pruebas históricas de la sobrevivencia Taína presentada por sus colegas Lynne Guitar y Jorge Estévez, lo han llevado a la conclusión de que el pueblo Taíno nunca ha sido extinguido.
Españoles
Desde los primeros días de la colonia hay una ilustrada actividad cultural que se manifiesta, principalmente, en la literatura y en el orden arquitectónico.
Pese a las innumerables investigaciones realizadas, en las que se han destacados Pedro Henríquez Ureña y Emilio Rodríguez Demorizi, las noticias que nos llegan de la vida colonial Española, son muy fragmentadas. El fuego devoró gran parte del material bibliográfico, y el que no, fue despojado por los piratas y filibusteros. De todas maneras, es cosa sabida que Santo Domingo, fue llamado Atenas del Nuevo Mundo. Frase muy del gusto del español del Renacimiento, dice Henríquez Ureña- pero qué extraña concepción del ideal ateniense: una atena militar, en parte conventual. Empero, había palpitar de vida activa y de entrañable valoración de conceptos eternos, en sus conventos, su breve atuendo virreinal y su Real Audiencia.

Durante los quince años que siguieron al Descubrimiento de América, Santo Domingo fue la única ciudad europea del Nuevo Mundo, en algunos aspectos trataba de parecerse con las mejores de España. En 1502 tenía conventos de arquitectura roqueña y las primeras escuelas que impartieron enseñanza europea en las tierras del Nuevo Continente. La pintura, arquitectura secular con las primeras bóvedas y arcos se elevaron también en la llamada Cuna del Nuevo Mundo. La española fue la primera tierra que se estremeció con la liturgia cristiana (1493) y que tuvo sus sedes episcopados (1504) y la primera que tuvo Real Academia (1511) y el privilegio de erigir universidades: la de Santo Tomás de Aquino (1538) y la de Santo Domingo de la Paz (1540), trece y once años, antes que Perú y México, expuesto por el historiador Mariano Lebrón Sabiñón, en su obra Historia de la Cultura Dominicana.
Africanos
Los esclavos negros en la América, obligados a convivir en comunidades rurales, se obligaban a su vez a convivir con sus naturales culturas africanas, lenguas, religiones, bailes, cantos y con la impuesta cultura del esclavista: lo que resultó en sus aspectos orales y en su posterior influencia en las escrituras de los cultos, blancos, mestizos y aún los posteriores negros cultos. La transculturación de las formas africanas primigenia en la América se conoce en algunos aspectos parciales.
Esclavos trabajando en Trapiche
La clase dominante ha venido configurando, a través de una ideología de negación, los elementos culturales de origen africano, toda identidad distorsionada del homus cultural dominicano, de espaldas a su pasado histórico, es decir, su ser cultural real, y configurado lo que nosotros llamamos un ser cultural producto de la manipulación histórica y el poder político, social y económico. La Presencia Negra en Santo Domingo, tercera edición, Pág.102, Carlos Andújar
La abolición de la esclavitud en la República Dominicana, se llevó a cabo bajo la Ocupación Haitiana de 1822. Wikipedia, La Enciclopedia Libre
El maestro Fradique Lizardo, destaca el aporte de los africanos a la cultura dominicana, tanto en los bailes, música, religión, entre otras actividades de la cotidianidad.
El sociólogo y antropólogo Carlos Andujar en su ensayo: Por el sendero de la Palabra Notas defiende de manera abierta y sin prejuicio, el derecho del dominicano de empezar a verse asimismo.
Creemos que hoy más que nunca se hace necesario ser nacional, ya que estamos en una época de crisis, deterioro y disolución de los valores patrios.
Las causas que originan las crisis radican en factores externos, prácticamente incontrolables, como son la inmigración y la emigración que conspiran nuestras costumbres.
La historia de un pueblo no es sólo aquella enaltecida por el heroico. Es todo el proceso de lucha, de dolor, de trabajo creativo, de vivencia, encaminados a vivir en un espacio limitado y en el tiempo indefinido.
Los grupos étnicos que proporcionarán el mayor caudal de rasgos y complejos a la cultura nacional dominicana, son el español y el africano, prevalecía el primero sobre el segundo, a pesar de la opinión de algunos sociólogos e historiadores. Esta actitud ha de ser vista, sin embargo, como una reacción frente a la ideología de la clase burguesa y españolizante, en la cual los prejuicios raciales, unidos a una incomprensión del pasado, teñida de etnocentrismo y que las invasiones haitianas del sigo XIX acrecentaron, impidieron valorar el rico fondo etnográfico del esclavo africano y, en consecuencia, sus contribuciones a la cultura dominicana.
Otra cosa muy distinta aconteció con la visión del aborigen. El indigenismo no fue sólo un aspecto más de la corriente romántica, que nutrió las páginas de la literatura dominicana, a partir de la obra de los hermanos Javier Angulo Gurídi, desde 1840, sino que actuó también como filosofía de recambio en la lucha de los criollos contra la Anexión de la República Dominicana a España. La ausencia de una clara y definida identidad cultural entre aquellos que, paradójicamente, ostentaban con orgullo su filiación hispánica, condujo a no pocos intelectuales, en un momento en que la metrópoli intentaba retener su dominio sobre la antigua colonia, a buscar en la cultura indígena unos valores que, infortunadamente, habían dejado de tener vigencia en los albores mismos de la administración española.
No es extraño, por tanto, que las escasas investigaciones sobre la realidad social dominicana apuntaran, exclusivamente, a rescatar y valorar el folklore de ascendencia hispánica, el cual, si en verdad es hegemónico, no constituye nuestra única veta etnográfica. Para los hispanistas a ultranza, las tradiciones negras no se viven ni se recuerdan. Ni siquiera la historia las menciona. Será necesario citar al notable afro americanista M. J. Herkovits, quien dice que la persistencia de africanismos ocupa en Santo Domingo un lugar prominente en toda América.
Fradique Lizardo, considera, que la expresión africana es la que más sobresale en la cultura dominicana se expresa en la música de Palos o Atabales, también llamada Bambulá o Quiyombo Ahora! No.630 del 8 de diciembre, 1975. Esta tradición musical, más notable en el área de Villa Mella (sección cercana a la capital) usa en sus ritos religiosos y celebraciones instrumentos mayormente de percusión.
Los canarios: Fueron traídos por los colonizadores en el siglo XVIII. Se fundaron villas como: Samaná, Sabana de la Mar, San Carlos de Tenerife (hoy barrio de la capital), Baní, Neyba, San Juan, Montecristi, Puerto Plata, Jánico, etc. Dieron el mayor aporte blancoide y desarrollaron cultivos como el café, cacao y tabaco.
4. Negros esclavos de la parte francesa: Llegaron a final del siglo XVIII con los cuales se fundó el pueblo de San Lorenzo de los Mina (hoy barrio de la capital). Posteriormente fundaron comunidades como Mandinga, Mendoza, Sabana Perdida, Sabana del Espíritu Santo (hoy Villa Mella), el Guaricano, la Isabela, etc.
5. Negros esclavos traídos de la parte francesa por el gobernador francés Ferrand a principios de siglo XIX: Con el fin de utilizarlos en la fundación del Puerto Napoleón (Samaná), enclave colonial francés. No se llegó a ejecutar por la derrota de los franceses.
6. Negros libertos (esclavos cuya libertad se compró): Fueron traídos de los Estados Unidos por el presidente haitiano Boyer entre 1822-25 (ocupación haitiana) y establecidos en Samaná, Puerto Plata, Santo Domingo, Bayaguana, Monte Plata, etc. Dieron importantes aportes culturales: Nuevos hábitos alimenticios (arroz y pescado con coco), introducen el idioma inglés, la educación primaria, religiones protestantes, manifestaciones mágico-religiosas (brujería y santería), bailes como el bamboulá, etc. Se mezclaron con los inmigrantes negros de la parte frances, originando el primer idioma criollo bautizado samané (mezcla de elementos lingüísticos franceses, españoles, ingleses y africanos), se habla en comunidades en la zona rural al este de la ciudad de Samaná.
Cubanos-puertorriqueños: Llegaron a partir de 1878 desde Cuba (huyendo de la guerra civil de los diez años). Se establecieron en Puerto Plata y luego en Santo Domingo.
En su mayoría eran comerciantes, colonos, etc.; los aportes más importantes fueron desarrollar la industria azucarera y la industria de ron. Apellidos llegados: Maceo, Brugal, Mendoza, Mir, Michelena, etc.
Negros antillanos o cocolos: Fueron traídos como braceros azucareros a partir de 1880 de las Antillas Menores (inglesas, francesas y holandesas). El primer grupo fue traído de la isla Tórtola (que dió origen al término cocolo, para incorrecta pronunciación en español de tórtola). La mayoría fueron establecidos en San Pedro de Macorís y constituyen uno de los grupos de inmigrantes que más aportes valiosos ha brindado a la sociedad dominicana:
a. Contribución al crecimiento de la población.
b. Importante papel en el desarrollo de la industria azucarera como: braceros, maquinistas, torneros, albañiles, carpinteros, contables, peritos azucareros, etc.
c. La introducción de las religiones protestantes con sus iglesias, sus misas en inglés, sus coros y cánticos, etc.
d. Sus hábitos alimenticios como: yaniqueque (introducido por John Cake), don plin (por Mr. Plain), conconete (por el coconut), etc.
e. La introducción del idioma inglés.
f. El desarrollo de la educación a través de sus obras religiosas, especialmente la primaria.
g. La introducción de sociedades de beneficencia o socorro mutuo.
h. La introducción de la arquitectura victoriana.
i. La introducción del baile de los guloyas.
j. La popularización de la bebida llamada guavaberry (fermentación de la frutilla del arrayán).
k. La introducción de un nuevo estilo de organización de masonería.
l. Sus descendientes han sido y son los más destacadosbeisbolistas en el país.
9. Los braceros haitianos: Traídos para el corte de la caña se inició en el 1880 y aún continúa. Una gran cantidad de éstos se ha quedado en el país, aportando:
a. Al desarrollo de la industria azucarera.
b. Al crecimiento de la población, con el domínico-haitiano.
c. El baile del ga - gá y la religión vudú.
d. Al desarrollo de manifestaciones mágico-religiosas tales como la brujería, santería, hechicería, maniqueísmo, etc.
Arabes y Turcos: La mayoría vinieron desde el Líbano huyendo a la invasión turca contra los católicos. El primer grupo llegó en el 1880 por la frontera haitiana y se establecieron en Elías Piña, Las Matas de Farfán y San Juan de la Maguana. Los demás llegaron a principios de siglo por San Pedro de Macorís y Puerto Plata. Sus más importantes aportes han sido:

a. Su contribución al crecimiento de la población.
b. La introducción al comercio de fantasía.
c. La introducción de la modalidad comercial de venta al plazo y del regateo.
d. Nuevos hábitos alimenticios: Kipe (quipe), tipile, berenjenas rellenas, repollito relleno, yogourt, etc.
e. En el país hay más de cien apellidos de origen árabe.
(Abinader, Wessin, Isa, Conde, Majluta, etc.).
Judíos Sefardíes: Fueron traídos por Lilís (Ulises Heureaux), a finales de 1880, desde Curazao y se establecieron en Santo Domingo donde desarrollaron el comercio importador y exportador. Hicieron importantes aportes al desarrollo cultural y científico.
Los Chinos: Llegaron en tres etapas:

a. El primer grupo llegó por San Pedro de Macorís a principios de siglo donde desarrollaron el comercio de repostería, lavandería mecanizada y el cultivo de legumbres.
b. El segundo grupo llegó por Santo Domingo a partir del 1949 cuando Mao Tse-Tung tomó el poder. Introducen las relojerías, los autoservicios, supermercados y los moteles.
c. El tercer grupo empezó a llegar a partir del 1974 desde China Nacionalista, cuando los Estados Unidos rompieron las relaciones comerciales. La mayoría se nacionalizaron dominicanos para poder continuar la comercialización. Se han dedicado a la hotelería (hotel Embajador y Punta Garza en Juan Dolio), a los condominios, zonas francas industriales, etc.
Japoneses: Fueron traídos por Trujillo a partir del 1931. La razón de este convenio con el gobierno japonés fue utilizarlos en el desarrollo agrícola (arroz y legumbres), y aumentar la población. Se establecieron colonias de japoneses en Constanza, Jarabacoa, Bonao y a todo lo largo de la línea fronteriza.
Italianos: Llegaron de forma espontánea a finales del siglo pasado y a principio de éste, dedicándose a la industria azucarera (Vicini, Giraldi); a la agroindustria (Bonetti y Bolonotto); a la relojería (Di Carlo, Capriles); a los restaurantes (Bonarelli, D’ Agostino). En el país existen cerca de cien apellidos italianos.
15. Españoles republicanos: Fueron traídos por Trujillo en el 1939, cuando fracasa la guerra civil española. Fueron establecidos en la capital y muchos se trasladaron a las ciudades del interior en busca de subsistencia. Entre su valioso aporte:

a. Desarrollo de la educación, creando colegios y sirviendo como catedráticos en la Universidad de Santo Domingo.
b. Desarrollo de las bellas artes como la pintura, escultura, música, etc. y la literatura gracias a ellos se creó la Secretaría de Bellas Artes y Cultos (hoy de Educación y Cultura). Se destacaron: Prat Ventós (el más famoso escultor de nuestros tiempos) y, los pintores como Gauchat, Vela-Zanetti (autor de los murales del Palacio Presidencial, la feria, iglesia de San Cristóbal, Palacio de Justicia, de la UASD, etc.).
c. Contribución al desarrollo del socialismo o marxismo. Judíos alemanes: Traídos por Trujillo en 1941 desde Alemania y otros países de Europa para evitar que Hitler los matara. Fueron establecidos en Sosúa y aportaron:
a. El desarrollo de la ganadería de leche.
b. El desarrollo de la agroindustria ganadera en Sosúa.
c. La introducción los estilos arquitectónicos modernos, copiados por Trujillo en la construcción de su residencia (hoy la Cancillería), y otras viviendas que están en la Máximo Gómez.
Españoles agricultores: Traídos por Trujillo entre 1945-57 para aumentar la población, desarrollar la economía agrícola, dominicanizar la frontera y “blanquear la raza” (palabras textuales). Los estableció en Balboa de Nagua, Constanza, Jarabacoa, San Juan (en Sabana Alta), Vallejuelo, Azua y todo lo largo de la frontera.
Húngaros: Traídos por Trujillo en 1957 desde Hungría al fracaso de la guerra civil. Fueron establecidos en Constanza, la colonia mixta de Duvergé y San Cristóbal (éstos últimos se utilizaron en la fundación de la armería). La mayoría de éstos fueron deportados por su mal comportamiento.
Bolívar M. Troncoso Morales:
DOMINICANA MANUAL DE GEOGRAFÍA TURÍSTICA.